Releo una nota de un viejo periódico. En abril de 2025, el obispo Joseba Segura de
Bilbao se desplazó hasta Sevilla para animar al Atletic en la final de la Copa
del Rey. Fue uno de los muchos seguidores que no pudieron acceder al estadio,
por falta de entradas disponibles. Una vez conseguida la victoria, el obispo felicitó a
los leones con un vídeo, grabado a pie de calle, con una voz ronca y muchísima alegría. El vídeo fu difundido por el obispado de la diócesis vasca.
Las campanas de la Basílica de Begoña también se unieron a la alegría del Club
Atletic.
Cuando sonó la marcha real a la llegada del Rey
al estadio, muchos seguidores silbaron el himno. Una descortesía y una falta de
respeto ya habituales en este tipo de eventos. Algo que probablemente no pasa en
ningún estadio del mundo. Me llama la atención que en uno de los vídeos de la
basílica de Begoña se explica que el carillón de la torre toca el himno del
Atletic en la visita anual del equipo a la Patrona. Y que también durante la
misa, en el momento del ofertorio, suena también el himno. ¡Caramba! ¡Qué españolista y
católico-nacional parece el himno español cuando suena en un estadio, en una eucaristía o en
una procesión! ¡Y que emocionante y delicado y religioso suena el himno del
Atletic en la misa de Begoña! ¡Caramba!
No hay comentarios:
Publicar un comentario