martes, 9 de junio de 2026

León XIV: las dos procesiones del Corpus por Madrid

 

                Las cifras de los participantes  de la Misa del Corpus hasta podrían dar un poco igual. Hablan que más de un millón de personas llenó las calles que confluyen en Cibeles. El clima de alegría y de exultante sentido de pertenencia no estaba reñido con el respetuoso silencio, con la devoción, con la música sacra y con la belleza de la procesión del Corpus.  Pocas fiestas tan arraigadas en España como "el jueves que relumbra más que el sol". En ninguna otra parte del mundo, la festividad de la solemnidad del Corpus Christi ha dejado una huella tan profunda en el arte y en las tradiciones. Basta recordar las admirables custodias de asiento o de mano que los mejores orfebres nos han legado, así como las tradiciones de danza y música. Desde el pueblo más humilde a la ciudad más importante, las calles se engalanan al paso de la eucaristía con gallardetes, colgaduras, altares y alfombras de flores. Pero el Papa con claridad meridiana recordó que “la religiosidad histórica de España debe ser una escuela de fe y no un museo del pasado”. Y también que “las tradiciones religiosas pierden su alma sino se transforman en amor activo al prójimo”. E igualmente que “la  verdadera devoción se mide en la capacidad de mirar a los ojos de quien sufre y tenderle la mano.”

Por todo ello, el día del Corpus coincide con el día de la Caridad. Por las calles de pueblos y ciudades no sólo pasa Jesús  en ricas custodias y carros triunfantes en medio de altares y flores. Por las calles y plazas pasa también Jesús en carne herida y rostro descompuesto, en cuerpo marginado y alma apaleada.  El perfume de las flores de los altares y el oro de las custodias pueden ser oropel y folclore pagano sino van unidos a la acogida y cuidado de los más necesitados. La visita al centro de Cáritas Cedia, abierto las 24 horas del día, y que acoge a personas sin techo, migrantes, madres y niños abandonados, y las muchas clases de pobres que en el mundo existen fue la otra procesión del Corpus. El Papa sostuvo en sus manos la custodia del Corpus, pero antes y después de esa procesión sostuvo en sus manos las manos de los más vulnerables.  También las manos de algunos que, cuando eran unos niños, gentes de sotana les destrozaron la vida.  Ya lo dijo el Papa en la misa: “Nadie puede arrodillarse ante Dios y despreciar al prójimo”.


León XIV: Una bienvenida de Reyes y de Buonifigli

 



                Parece ser que a León XIV le ha costado poco decidirse por España para su primer gran viaje por Europa. Probablemente, si España no hubiera sido durante siglos el dique de contención ante el avance del Islam, la suerte de Europa habría sido bien distinta. En su obra La incomparable Isabel la Católica, Jean Dumont sostiene que, sin el apoyo decidido, la financiación y la expansión global del Evangelio en América llevado a cabo por la Corona (especialmente desde los Reyes Católicos en adelante), el catolicismo se habría visto relegado a una posición marginal en el mundo frente a otras religiones y al protestantismo. El Papa, que pasó 20 años trabajando en Perú, conoce perfectamente todo esto, así como la resonancia que en toda Latinoamérica tiene cuanto sucede, para bien y para mal, en el mundo católico español.

                El Papa, ha llegado a España en un momento de descrédito de las instituciones, con una corrupción que alcanza a las altas esferas, con una polarización ideológica terrible y con un aumento considerable de la pobreza en las clases más desfavorecidas. También es cierto que León XIV llega a España en un momento de un despertar religioso y de varios síntomas que indican que los cristianos ya no sienten vergüenza de manifestarse como tales, con sencillez y naturalidad.

                En este clima, vimos al Papa aterrizar en Madrid. La primera acogida al Papa fue escenificada por los Reyes, algo marcado por el protocolo. El Rey ejerció como perfecto anfitrión. Su discurso en el Palacio Real ofreció altura de miras y visión humanista: “La dignidad de la persona, los derechos humanos, los valores democráticos y la legalidad internacional deben seguir siendo nuestros números primos, porque en ellos está la aritmética de la libertad, la igualdad y la justicia; la que suma y multiplica, no la que resta y divide”

              Y frente a la mediocridad de los políticos que llevan años sin ofrecer argumentos convincentes y razones entendibles, sino dedicándose al infame vicio del insulto y al ignominioso oficio de la denigración del adversario político, el Papa afirmó: “Invito a todos, por amor a la verdad, a abandonar las narrativas divisivas y polarizantes de vuestra realidad social y de su historia, para pasar de las simplificaciones estériles a la apreciación fecunda de la complejidad. Veo aquí una vocación específica de Europa, de la que España es protagonista original y fundamental. Es el regalo que el Viejo Continente puede hacer al mundo si quiere permanecer joven, pues joven es quien siente que tiene un futuro y una misión que aún interpelan. Apreciar la complejidad y estudiarla, aprender a no negarla y a vivirla como una bendición, huir de esos enfoques identitarios que parecen aclararlo todo, pero que pueblan el mundo de fantasmas y enemigos”

                Pero en esa primera acogida de Barajas, lo que más me llamó la atención fue la bienvenida brindada por un pequeño grupo de niños con discapacidad y sus familias. Toda una metáfora del mensaje del viaje papal. El cuidado de las personas más frágiles no es que esté en el evangelio, es que es el evangelio. En ese saludo inicial estaban las claves para interpretar la presencia de León XIV en tierras de Madrid, Barcelona y Canarias. En los días siguientes hemos visto más gestos de cercanía a personas vulnerables y hemos escuchado más discursos en esta misma línea, pero en el abrazo y en el rostro de esos niños en el aeropuerto estaba ya explicado el qué y el cómo de la presencia de León XIV en tierras de España.

            La palabra "buonifigli" significa literalmente 'buenos hijos'. Así llamaba Luis Guanella a las personas con discapacidad. Eran y son los hijos buenos, los mejores de cada casa. Y también los hijos predilectos de Dios, por inocencia, por sufrimiento, por marginación social, por limitación, por espontaneidad, y por carecer de filtros. No se podía haber elegido una mejor bienvenida para el Papa León XIV.

 


Los niños con discapacidad saludan al Papa y a los Reyes

Simón dio la bienvenida al Papa en Barajas













jueves, 4 de junio de 2026

2026: los chicos de los "italianos" vuelven al colegio


Calor agobiante y fotos de grandes nevadas

Bajo un sol implacable en Aguilar de Campoo, se celebró el pasado 30 de mayo el encuentro anual de los ex alumnos del Colegio San José, los “italianos”. Al comenzar el encuentro, en la pantalla pudimos ver viejas fotos de aquellas grandes nevadas, donde los chicos, con aire de fiesta, se deslizaban por la ladera de Peña Aguilón o se tiraban bolas de nieve, mitad en broma, mitad en serio. Todos recordamos la dura climatología aguilarense, ese frío intenso cuando salíamos al patio, las abundantes nevadas, las heladas que se prolongaban semanas, el cierzo cortante de cada tarde, y ese aire desapacible en las mismas noches de junio o septiembre. ¿Será el cambio climático?

El calor ambiental tal vez sólo fue una metáfora del calor del encuentro. Entre calurosas acogidas y calurosas despedidas transcurrió un sábado muy especial. No solamente el cálido recuerdo y la dulce añoranza: las travesuras, las marchas a las Tuerces, el pollo de los domingos y los macarrones, las olimpiadas, los concursos culturales, las clases de guitarra y teatro, el deporte a todas horas, los vinilos y las canciones inolvidables, los campamentos… También el cálido recuerdo de los valores que fueron inculcados con paciencia por frailes y maestros. Valores a los que, como buenos adolescentes, a veces nos resistíamos tercamente, y otras veces acepábamos de buen talante. Pero siempre con el convencimiento de que esos valores estaban sembrándose en nuestra piel, y que la vida se encargaría de hacerlos brotar. La experiencia y las décadas transcurridas desde entonces así nos lo han confirmado.

'Caramelos' para los chicos rumanos

El encuentro no es sólo una celebración del pasado, un recuerdo constante de tiempos pretéritos y, ¿mejores? El encuentro de antiguos alumnos tiene también su lado solidario y su vertiente generosa. Aquellos valores vividos en Campañas contra el Hambre, domingos del Domund y Festivales de Navidad, continúan vivos en el “Proyecto Caramelos”, en recuerdo del Hno. Juan. La ongd Puentes trabaja desde 1998 por los misioneros guanelianos en África y Latinoamérica, e incluso en Europa. Cada año se elige un proyecto y se abre a la solidaridad de los antiguos alumnos. En nombre de Puentes, Bautista habló del proyecto para 2026, a favor de los chicos con discapacidad de Bucarest-Rumanía. Un proyecto dirigido en este momento por el misionero Francisco Javier Altuna, el Ringo Star de la batería en el Colegio San José. Un proyecto humilde para costear sábanas y mantas, empapadores, pañales, material de fisioterapia, etc. Todo lo aprendido en este colegio guaneliano sigue encontrando su traducción anual en este proyecto. La cercanía hacia los que lo pasan mal es la marca de la casa (aún puedes colaborar en el BIZUM: 10009 y en el IBAN: ES46 0030 6018 1700 0105 1272).

Ronda de gratitud

En la tradicional ronda del encuentro, cuando cada uno coge el micrófono, dice su nombre y los años que permaneció en el colegio, los mensajes más repetidos fueron: la gratitud por lo recibido, el valor de las enseñanzas, agradecimiento por lo vivido, confirmación de que, sin esos años de internado, seríamos diferentes y, probablemente, peores personas. El internado nos inculcó y marcó a fuego algunos valores: el esfuerzo, el sentido del sacrificio, la perseverancia, el compañerismo, la sensibilidad hacia los que lo pasan mal, ya fuese un compañero torpe, ya fuese un niño de Biafra. Incluso valores muy actuales: compartir las tareas domésticas (desde lavar los platos a poner la mesa, desde limpiar los aseos a fregar los suelos). El cuidado de la naturaleza: se plantaron y se regaron chopos, pinos, frutales, creando un muro verde alrededor del colegio de ladrillo rojo y persianas azules. Los trabajos comunitarios: ponerse manos a la obra para hacer una nueva cancha de baloncesto o una pista de tenis. Uno de los alumnos resumió perfectamente lo aprendido y lo vivido: “los educadores nos enseñaron a distinguir perfectamente el bien del mal. Y esta claridad nos ha ayudado toda la vida”. En una sociedad líquida, de cimientos movedizos, arquitecturas efímeras y fuegos artificiales, la solidez de aquella educación recibida es un asidero humano muy importante y para toda la vida.

La autoridad del cariño y el servicio

El edificio que hasta 1991 ocupó el Colegio San José es desde hace un cuarto de siglo una residencia para la tercera edad. Pero amablemente, sus actuales dueños nos reservan el espacio que ocupó la capilla, para que celebremos nuestra reunión anual. P. José Ángel presidió la eucaristía, flanqueado por otros dos curas, P. Teo y P. Fernando. Los tres fueron también “chicos de los italianos”. Y como no hay misa sin sermón, José Ángel nos recordó, que “siempre seríamos, no obstante las canas y las calvas, aquellos niños que correteaban por patios y pasillos”. Y sirviéndose del evangelio del día, se preguntó con qué autoridad nos enseñaban en ese colegio los frailes de don Guanella y los maestros. Para responder que “la autoridad de los guanelianos era la del servicio y la del cariño” Y que, un día y otro, nos repitieron que “Dios es un padre que nos quiere a todos y que tiene un cariño especial por los que el mundo olvida: ancianos, huérfanos, chicos con discapacidad. Esta es la autoridad del carisma guaneliano que se nos quedó grabada en el alma cuando éramos pequeños. Y este mensaje podemos comunicarlo en nuestras oficinas, en nuestras casas, en nuestros barrios, para arrancar a los que lo están pasando mal de la soledad o del desánimo”.

Almuerzo entre amigos y banda sonora

Después de las dos fotografías de rigor, la segunda parte de la jornada transcurrió en otro escenario: una comida fraterna en el restaurante Dolce Vita. Fue el momento para compartir recuerdos de los tiempos de internado, y también para ponernos al día de la situación de cada uno. O para preguntar por aquel compañero que era de tu pueblo, o aquel que solía venir todos los años. Muchos de los reunidos ya están jubilados; otros, a punto de estarlo. Otros tantos  desempeñan los más diversos oficios y en distintos lugares. Gente que buscó el pan en la ciudad y gente que permaneció en el pueblo, cultivando la tierra. Para muchos, los años de internado fueron el trampolín para acceder a estudios superiores e incluso para aficiones duraderas (música o deporte). En torno a los manteles la conversación se vuelve sonrisa, ternura, chispa, gracia, ironía, tomadura de pelo y abrazo. En estos encuentros hay cabida también para los familiares y las mujeres o compañeras de los antiguos alumnos. Una de ellas resumió: “Yo siempre he oído decir a mi marido que los años de Aguilar fueron sus años más felices”. Y no quiero olvidarme de Ana, viuda de un antiguo alumno, Jesús, que nos volvió a regalar su presencia. O de Germán y Feliciano, que se unen año tras año al grupo en honor del hermano y amigo ya difunto, Amable, antiguo colegial. Y por supuesto, a nuestro amigo querido que 'preside' cada año este encuentro: José Antonio, de la Villa. La vida es así. Y tiene estas complicidades y estos guiños. Y así este caluroso día de mayo llegó a su fin. No faltó la banda musical: Oh, bella ciao, Viva la gente, Somos una familia, Saber que vendrás, Pescador de hombres y Hoy, Señor, te damos gracias… Esa música nos ha acompañado desde niños y aún nos acompañará muchos más días…

Recibir al  otro como un sacramento

Esta crónica no estaría completa sin recordar el minuto de oro  de esta jornada, como se dice ahora en el lenguaje televisivo. Poco antes de iniciar la misa, Toni Fuente comunicó que un antiguo alumno, Juan José Merino, se encontraba, por sus circunstancias de salud, de usuario en esta residencia. E invitaba a los compañeros de curso a hacerle una visita al acabar la misa. P. José Ángel fue más allá: “¿Por qué no le invitáis a unirse a esta celebración, si le apetece?”. La misa ya había empezado, cuando vimos entrar a nuestro antiguo compañero, pero el cura interrumpió la eucaristía para que todos pudiésemos darle la bienvenida. Juan José cruzó el pasillo de la antigua capilla, justo por el medio de sus compañeros que le tendían la mano o le ofrecían muestras de cariñoso afecto. Cruzó con toda su fragilidad hasta situarse al lado del altar. Y allí permaneció durante unos minutos en silenciosa y sagrada presencia. El sacerdote hizo bien en interrumpir la liturgia de la misa para ofrecer el cálido respeto y deferencia al compañero de pupitre y patio, aquel niño pelirrojo al que todos recordábamos. Cuando se acoge a quien lo está pasando mal, sea por el motivo que sea, se acoge el misterio de la vida. El afecto hacia un ser humano en su momento de fragilidad es también un sacramento. 

¡Nos vemos el año que viene! ¡Salud y paz a todos!















jueves, 28 de mayo de 2026

Sobre la sabiduría en el dolor

     


    Iván Campillo imparte una conferencia sobre el dolor como vía privilegiada para acceder al mundo, partiendo del pensamiento de la escritora y mística francesa Simone Weil y del filósofo surcoreano Byung-Chul Han. Lo mismo que el aprendiz en un taller artesano sabe que, cuando le duele el cuerpo por el trabajo realizado, es el oficio que esta penetrando su cuerpo, así también el sabio sabe que cuando algo le duele, en el cuerpo o en el alma, es el oficio de ser hombre el que está penetrando su carne.

    Lo que amamos de veras, nos ocasionará dolor. Si las despedidas no duelen, no hay amistad. Si no duele el fracaso de un hijo, no hay maternidad que valga. Si no duele el cuerpo exhausto o el alma aplastada  de la persona a la que decimos amar, es que no hay amor. 

    Todas las drogas del mundo y la adicciones que esta sociedad nos proporciona para convertir en indolora la vida, constituyen nuestro fracaso como seres humanos. Si empleamos todas las energías en buscar la felicidad, la felicidad huirá de nosotros. Si empleamos todas las energías en alejar el dolor, el dolor nos golpeará sin misericordia.

    El dolor es una de las llaves para que el mundo se revele y sea un poco más accesible y comprensible. La vida es dolor. También alegría. También placer. También dicha. Pero el dolor es una presencia que ni se puede evitar ni se debe evitar. Es nuestra oposición, nuestro rechazo al mundo real, tal y como es, sombra y luz, dicha y desdicha, lo que provoca un sufrimiento atroz. Querer que el mundo se ajuste a nuestros deseos es, además de una insensatez, un absoluto desconocimiento de cómo funciona el universo: día y noche, luz y sombra, calma y tormenta.

    El dolor que causa vivir es medicinal, porque nos hacer caer en la cuentra de nuestra inefable fragilidad, de nuestra vulnerabilidad radical. Y sólo nuestra fragilidad nos puede conducir a mirar al otro con empatía y misericordia. La desdicha nos enseña de golpe que no somos los artífices del mundo y que nuestra voluntad apenas cuenta en el orden del universo. La desdicha se transforma en conocimiento para el sabio, pero en amargura y resentimiento para el necio.

    Cuando el dolor no es ni aceptado ni comprendido, nos corrompe y nos hace inútiles para mirar al otro compasivamente y ser para él motivo de redención. Desoír la llamada del dolor, redobla el sufrimiento y nos convierte en analfabetos del corazón ajeno.

    La felicidad más profunda procede de nuestras heridas, de nuestras limitaciones, de nuestras carencias, de nuestros dolores. Quien ha superado un cáncer, quien pasa días a la cabecera de la cama de un enfermo, quien alcanza la cima de una montaña después de un ascenso durísimo, quien es capaz de consolar no obstante sus propias lágrimas, quien permanece al lado de la persona con la que se comprometió, no obstante tensiones y problemas... gustará la felicidad. El dolor y el amor van juntos, inseparables. Dos caras de una única moneda: la vida.

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    También en este blog:

https://adanbreca.blogspot.com/2026/04/byung-chul-han-y-simone-weil-hablan-de.html




miércoles, 27 de mayo de 2026

Lectura humana y ética del asunto Zapatero



                A estas horas los datos mareantes sobre el caso Zapatero están en todas las televisiones y periódicos. En este asunto –y en el de todos los casos precedentes de corrupción de los últimos años- la presunción de inocencia ha sido barrida de un plumazo. Y como todo, en esta España de una polémica al día, como poco, cada uno, dependiendo de la ideología y del partido, o bien exculpa al ex presidente de todas las imputaciones y responsabiliza a jueces y  periodistas. O bien, carga las tintas y se recrea, con gozo electoral, en los párrafos más explosivos del auto o en las fotos donde brillan joyones de dudosa procedencia. Los unos ponen a Dios por testigo de la inocencia del ex presidente. Los otros ponen a Satanás por testigo de los desmanes y demasías. En fin, nada nuevo en esta España vocinglera, y poco dotada para la prudencia y la templanza.

                ¿Se puede hacer una lectura humana de este caso y de los otros casos de corrupción? ¿Se pueden extraer lecciones morales, en estos tiempos de manga ancha para los pecadillos propios y de torquemadas furibundos para los pecadazos ajenos?

    1.- Una primera lección podría ser la de la eterna tentación de la hipocresía. Parecer mejor de los que se es. Aparentar valores y virtudes que no se poseen. Coger el vicio al postureo ético, tal vez porque previamente se ha construido una imagen bondadosa de uno mismo, y no se quiere o se puede renunciar a ella. Sin duda, porque esa imagen beneficia al interesado:  autoproclamarse socialista austero, que se conforma con nada; exhibirse como adalid del feminismo o como notable gayfriendly. Y sobre todo, presentarse como el pacificador  y el defensor de los pobres venezolanos frente a los intereses malvados de los yanquis. Ahora podemos intuir que las cosas no eran exactamente así. La hipocresía esculpe caretas y máscaras. Y Llega un momento en que el personaje se come a la persona. Y el interesado puede creer que la careta es su verdadera cara.

    2.- La avaricia y la codicia. Suelen estar en la base de toda corrupción. El dinero corrompe. El poder y el dinero corrompen doble o triplemente. La avaricia rompe el saco, pero casi siempre lo hace cuando ya no hay remedio para la enmienda. El saco se rompe porque se ha metido tanto en él y tan apretujadamente que, por las costuras rotas, aparece lo que se ha amasado y robado. Se dice que todos tenemos un precio. Y que si el primer chanchullo sale bien, es impulso para cometer un segundo, que parece facilísimo. Y así sucesivamente. La avaricia está reñida con la conformidad ante lo que uno es y uno posee. El codicioso sobre todo es un engreído y un vanidoso que cree que él se merece mucho más en la vida. La avaricia prospera en un humus y en un territorio donde aprovecharse del cargo para sacar beneficio se convierte en lo más normal del mundo, en lo habitual. Y si no, pareces un mentecato y un memo. ¿Tiene necesidad de robar un ex presidente al que le queda una buena pensión, que puede formar parte del Consejo de Estado, que es invitado a muchos foros como ponente, y que cobra bastante por ello? En estos días se ha repetido una arenga del ex presidente: “Un socialista necesita muy poco para vivir; en cambio está siempre dispuesto a dar mucho”.

    3.- Sentiminiento de total impunidad. El sentirse impune e intocable suele conducir a cruzar esa delgada línea roja entre lo legal y lo ilegal, lo lícito y lo ilícito. Uno puede creerse tan importante, tan lleno de contactos, tan poderoso y tan arropado por personas influyentes, que no concibe que todo pueda ser descubierto y acabar en la cárcel. ¡Alguien tapará las fechorías, alguien comprará voluntades! ¡No se atreverán conmigo. Saldré indemne de cualquier sospecha! Tal vez, el ex presidente creía que sus espaldas estaban bien cubiertas por su partido, por la policía obediente, por el poder de la Moncloa, por las televisiones y los periódicos dóciles y subvencionados, por los expertos que lo asesoraban y que aseguraban cometer ilegalidades de las que no dejan huella o que, en el peor de los casos, otros subalternos cargarían con el muerto, cualquier secretaria, cualquier auxiliar. Se tiene la sensación de que el corrupto no se pregunta si las cosas son legales o si son éticas, sino únicamente si dejan o no rastro o manchas. Sentirse impune es la tentación de quien se cree superior al resto de los mortales y catetos de este mundo. La tentación del jefe de la tribu frente a los palurdos súbditos.

    4.- El poder genera personalidades complejas, alambicadas. A veces, retorcidas; a veces, abyectas. El poder (y un presidente de Gobierno lo tiene) y el dinero tienen el don de la insaciabilidad. Un vaso de agua puede saciar la sed de cualquier sediento. Un océano de poder o un banco lleno de dinero no sacian la sed de más poder o de más dinero. El poder otorga a quien lo detenta una vestidura de endiosamiento. El dinero otorga a quien lo tiene una vestidura de respetabilidad y éxito. Ambas cosas pueden llegar a marear. Ambas cosas son adictivas, tanto o más que la heroína.  A Zapatero el poder le cayó del cielo, como un maná. Llegó a la presidencia del PSOE, contra todo pronóstico, porque el sector guerrista se negó a apoyar a José Bono, candidato favorito que perdió por un margen de 9 votos. Cuando ZP tuvo el poder, sin duda creyó que no era una chiripa, una pura casualidad, sino algo merecido por sus cualidades de ‘hombre de estado’. Las elecciones que le alzaron a presidente del Gobierno ocurrieron bajo el impacto emocional de la mayor masacre terrorista. El brutal atentado el 11 de marzo de 2004 le convirtió en inquilino de la Moncloa, también contra todo pronóstico. Tal vez, al dejar la Moncloa, no se conformó con ser un ex presidente al que se invita al 12 de octubre al desfile militar, y poco más. Creerse importante y necesario, crea personalidades endiosadas y retorcidas, vanidosas y mesiánicas. Quizás solo vale para filósofos como Tulio Cicerón aquel conformarse “con un jardín y una biblioteca”.

                Lo de Zapatero no es un caso aislado de corrupción o de enriquecimiento ilícito. ¡Tenemos tantos precedentes, a izquierda y a derecha, que se necesitarían varias páginas, simplemente para enumerarlos! Me temo que, igual que la mafia sólo puede funcionar en un territorio mafioso, también la corrupción sólo brota en un territorio corrupto. Y esto es lo verdaderamente grave. La raíz de la corrupción es, por tanto, un problema moral que denota la carencia de valores cívicos sólidos y arraigados. ¡Todos los ámbitos necesitarían una regeneración ética y un rearme moral: de las familias a las escuelas, de las calles a las redes sociales, de las universidades al mundo laboral…!

                Porque lo malo de todo esto es que los sufridos ciudadanos de a pie, además de estar agobiados por tantos impuestos, sin saber muy bien en qué se gastan y malgastan, tienen que sufrir la chapa, la catequización, el discurso aburrido y pesado de los políticos que se alzan como si estuvieran aureolados con una superioridad moral y ética. A todas horas nos dicen, desde los atriles y púlpitos de sus cargos, lo que no podemos hacer, lo que no podemos decir, lo que tenemos que pensar en esta o en otra materia, ya sea sobre el fraude fiscal o el trabajo, la guerra y la paz, la cuestión de género o el cambio climático, o el modo austero de la vida o el lugar exacto de la verdad. Luego, vemos el uso indebido de los aviones oficiales, las denuncias de mujeres por abusos contra políticos muy ‘feministas’ o la frecuentación de prostitutas, los ataques al poder judicial cuando pillan alguno con las manos en la masa, el despilfarro presupuestario, la compra de votos mediante bonos, subvenciones y pagas, el rescate sospechoso de alguna empresa, o los intentos de silenciar o calumniar a los periodistas que no actúan como palmeros del pensamiento de un determinado partido.

                La lectura humana de un acontecimiento político o judicial no debería llevarnos, una vez más, a mesarnos los cabellos en señal de escándalo ni tampoco al linchamiento de los árboles caídos, sino a la práctica de una rectitud moral en cada conducta y en cada palabra. El día que los corruptos, de arriba, de abajo, de derecha y de izquierda, sientan verdadera vergüenza por sus conductas poco éticas, así sea por un lapicero distraído en la oficina o por un saltarse la lista de espera de la seguridad social, ese día, este país habrá dejado de ser un terreno fértil para ejercer la corrupción.









lunes, 25 de mayo de 2026

Josef Beran: el inquebrantable arzobispo de Praga


El cardenal Beran junto a Pablo VI

                Cuando el cardenal Josef Beran falleció en Roma el 17 de mayo de 1969, el Papa Pablo VI ordenó algo bastante insólito: enterrarlo en las criptas vaticanas, es decir, en el lugar habitual donde se entierra a los papas.  Allí vi su sepulcro en 1977 cuando entré por primera vez en el Vaticano. Y ciertamente llamaba la atención, al lado de Juan XXIII y otros muchos pontífices.

                Josef Beran había nacido en 1888 en Pilsen, por entonces parte del Imperio Austrohúngaro. Era el hijo mayor de un maestro de escuela. Muy joven entró en el seminario para cursar sus estudios teológicos. A los 23 años fue ordenado sacerdote. Poco después lo vemos como profesor de teología y rector del seminario de Praga.

                Pero Praga es ocupada por los nazis. Y en 1942 la Gestapo considera al sacerdote Beran como un elemento subversivo. Es arrestado y enviado, primero, al campo de concentración de Theresienstadt y, posteriormente, a Dachau. Compartió trabajos forzados, hambre y penalidades como el resto de prisioneros, hasta que las tropas aliadas liberaron el campo en 1945. El superviviente Beran regresó a Praga. Apenas un año después, es nombrado arzobispo de la diócesis praguense, en cierta forma enviado a un peligroso campo de batalla, como se vería muy pronto. En 1947, Praga conmemoraba el noveno centenario de la muerte de San Adalberto de Praga, mártir, guía, modelo de cristiano, protector y patrón de Bohemia, Polonia, Hungría y Prusia. Josef Beran hizo vibrantes llamamientos a los católicos praguenses para que, superados los dramáticos años bajo la bota del nazismo, volviesen sus ojos a sus raíces cristianas y a los valores de sus antepasados en la fe. Los fieles católicos de Praga, después de la persecución nazi, encontraron en su arzobispo un líder seguro y un guía humano.

                Pero en 1948, un golpe de estado en Checoslovaquia, llevó a los comunistas al poder, bajo la atenta mirada y la dirección férrea de la Unión Soviética. Para los católicos el horizonte empezó a nublarse. Al arzobispo Béran le ofrecieron la impunidad si se ponía bajo el paraguas de las autoridades comunistas y abandonaba su fidelidad a un país extranjero. El país extranjero no era otro que la Iglesia de Roma.  Pero Beran se mostró inflexible. La persecución de la Iglesia no se hizo esperar: cierre de las escuelas y de los periódicos católicos, disolución de la bien organizada Acción Católica, trabas burocráticas, cortapisas y obstáculos. La respuesta del arzobispo tampoco se hizo esperar: ordenó que su carta “No calles, obispo”, fuese leída en todas las parroquias. En la festividad del Corpus Christi de 1949, con la catedral repleta de fieles, pero también de oficiales del régimen travestidos de devotos, gritó alto y claro contra la restricción de las libertades de creyentes y no creyentes y contra la imposición de un pensamiento único, el marxismo. Fue arrestado de inmediato, se le interrogó, se le prohibió el ejercicio de su ministerio y se le impuso un arresto domiciliario, sin contacto con el mundo exterior: ni prensa, ni radio ni televisión.

                Pero el arresto incomunicado no doblegó a este arzobispo de hierro. Por ello, las autoridades comunistas subieron el tono de la condena y lo trasladaron a la cárcel de Roslov. En ella permaneció 12 años. En el Tesoro de la Basílica de San Pedro, en medio de cálices maravillosos de todos los siglos, talleres y metales nobles, el visitante puede ver una lata (de sardinas). Esa lata sirvió al arzobispo Beran de cáliz para celebrar la eucaristía en su celda, cuando a escondidas podían pasarle, tal vez con la ayuda de algún carcelero compasivo, un poco de vino. Esa lata es testigo de esa iglesia perseguida, de catacumbas y cárceles, muy abundantes en todos los países comunistas del Este.

                En 1963, las autoridades checoslovacas se manifestaron dispuestas a liberar a este ilustre e insobornable prisionero, pero con una condición: no podría, en manera alguna, permanecer en territorio checoslovaco. El Vaticano lo acogió. Fue una decisión polémica. Para algunos, una claudicación de la Santa Sede; para otros, la única manera de llegar a pequeños acuerdos con la iglesia silenciada que vivía tras el Telón de Acero. El arzobispo Beran lo vivió con un inmenso sufrimiento, pues creía que era imperdonable alejarse de sus fieles perseguidos. Aceptó, con lágrimas en los ojos, la salida de la cárcel y el viaje a Roma. Por obediencia al Papa y por el bien de la Iglesia.

                Al llegar a Roma, pudo unirse a los obispos de todo el mundo que por aquellos días celebraban el Concilio Vaticano II. Este “testarudo que ni cedió ni traicionó” fue creado cardenal en 1965 por Pablo VI.  En ese mismo año, se discutió en el aula conciliar  la declaración sobre la libertad religiosa. Josef Beran pronunció un discurso memorable que recibió una larga ovación: “Desde el día en que la libertad de conciencia ha sido restringida radicalmente en mi país, se ha podido observar, entre los fieles, graves tentaciones de mentira, de hipocresía y otros grandes vicios. Y estos efectos deplorables son los mismos cuando la opresión pretende ejercerse en favor de la religión. Se puede decir que en Bohemia, la Iglesia expía hoy violaciones de la libertad religiosa en el siglo XV y la conversión forzada de una gran parte del pueblo en el siglo XVIII. La experiencia actual y la historia piden, por lo tanto, que el concilio proclame el principio de la libertad religiosa claramente y sin restricción…”.

                En enero de 1969, el joven universitario Jan Palach se prendió fuego en la plaza de San Wenceslao de Praga, para llamar la atención sobre la situación de opresión que se vivía en su nación. Su sacrificio despertó las conciencias de los checoslovacos y provocó numerosas protestas y enfrentamientos que fueron sofocados por el régimen, poniendo fin a la llamada Primavera de Praga. Y sin embargo, Jan Pallach, inmolándose a lo bonzo, prendió la mecha de la dignidad de un pueblo, que dos décadas más tarde acabaría con el régimen comunista. Justo después de la muerte de Jan Palach, Josef Béran dirigió desde Roma un mensaje de reconciliación a su pueblo, prestando así un último servicio como arzobispo: “No consumamos en el odio nuestras energías espirituales, invirtámoslas en la concordia, en el trabajo, en el servicio a nuestros hermanos, en una nueva prosperidad para Checoslovaquia”.

                Pocos meses después, el cardenal Josef Béran murió en su doloroso exilio romano, después de haber pasado por el campo de concentración nazi y por la cárcel comunista. Pablo VI reconoció su excepcional figura con el privilegio de darle sepultura entre Papas: “por su invicta fortaleza y su incansable fidelidad, acompañados de un carácter siempre manso a pesar de tantas pruebas”.

                Y allí en las grutas vaticanas, lo pudieron ver todos los turistas del mundo, pero también los creyentes que, arrodillados, expresaban la admiración por este cardenal indoblegable. Y esto fue así hasta el año 2018, cuando el Papa Francisco autorizó que los restos mortales abandonasen suelo vaticano camino de su tierra checa, tal era el sentido de su testamento: volver entre los suyos. Fue enterrado definitivamente en la catedral de San Vito de Praga, donde permanece como memoria y recordatorio de un tiempo de horror y violencia, pero también un tiempo en que algunos hombres de Iglesia defendieron la libertad innegociable y guiaron a su pueblo en esa larga noche oscura que atravesó Europa. 





Tumba del cardenal Beran en las criptas vaticanas

2018: Los restos del cardenal Beran vuelven a Praga

Catedral de San Vito: sepultura del cardenal Beran


Lata de sardinas utilizada por Josef Beran como cáliz (Tesoro de San Pedro)

sábado, 23 de mayo de 2026

¿Qué cuenta verdaderamente en Lorca?

           

        Tengo mucha curiosidad por ver la última película de Javier Ambrossi y Javier Calvo, los Javis, con el título "La bola negra". Este era el título también de la obra de la que Federico García Lorca apenas llegó a escribir unas pocas páginas. La película ha sido presentada en el Festival de Cannes, y ha recibido un larguísima ovación, de las que marcan un festival. Ningún amante de la literatura, niega la valía inmensa del granadino más universal, como excelso dramaturgo y poeta. 

        Leo también en los periódicos algunas de las declaraciones de los Javis, con motivo de su presentación de Cannes. Y algunas de ellas, me sorprenden. Dicen, por ejemplo, "nunca se ha hablado de su sexualidad" y "negarla, estudiarle sin esos sentimientos es homofobia". Creo que si de algo se ha hablado de Lorca ha sido de su homosexualidad y de cómo esa condición influyó tambien en su asesinato. Es más, hay gente que conoce a Lorca, más por su condición sexual que por sus obras de teatro o sus poemarios más conocidos. Hablar de homofobia por no hacer hincapié en la homosexualidad de Lorca, me parece, como poco, una frivolidad y una banalidad. Tal vez sea oportuno saber en qué condiciones y a qué peligros se enfrentan muchos homosexuales en países africanos o asiáticos, por ejemplo. Eso sí que es homofobia. 

        De la homosexualidad de Lorca se lleva hablando mucho tiempo. Y más desde que los Sonetos del amor oscuro fueron publicados en marzo de 1984, precisamente por el periódico conservador ABC. Y resulta estraño que los Javis, que deben rondar apenas los 40 años, afirmen que "si hubieran conocido esa faceta de la vida de Lorca, éste hubiera tenido una importancia muchísimo mayor para ellos".

            Por muy importante que sea la sexualidad, lo que verdaderamente hace grande a un escritor es el talento que logra transmitir a su obra. Los sonetos del amor oscuro están entre las más bellas poesías en castellano. Pero serían igual de hermosos si en lugar de estar destinados a otro hombre, estuvieran destinados a una mujer. La belleza no está en quien suscitó esos versos, hombre o mujer, sino en las palabras y en la musicalidad que plasmaron esa impresión amorosa. Lorca era un ser alado, y en estado de gracia escribió estos versos.

            El Cántico Espiritual de San Juan de la Cruz es para muchos críticos y especialistas la obra maestra de la poesía en español. Es un cántico amoroso, sensual. La amada va en busca del amado. Pregunta a las criaturas si lo han visto pasar. Se funden amada en el amado. Nunca palabras tan luminosas han salido de esta lengua. Pero Juan de la Cruz habla del 'alma' como amada, y de Dios como Amado. Y cualquier lector, creyente o ateo, hombre o mujer, puede leer el Cántico con el mismo placer y con la misma maravilla. Y se puede sentir totalmente identificado con el sentir amoroso expresado tan bellamente por el poeta de Fontiveros. San Juan fue un místico, y tambien escribió en estado de gracia este Cántico.

            La sexualidad forma parte del ser humano, pero no se reduce a ella. El ser humano es mucho más grande que su manera de vivir el sexo. Es razón. Es cultura. Es ambiente en el que vivió. Es tradición. Es deseo, todo tipo de deseo. Es transcendencia. Es inteligencia. Es sabiduría. Es sufrimiento y placer. Es rebeldía o conformidad. Es sobre todo complejidad, con mil matices y mil sombras y mil luces. Y la suma de todo ello no da un tipo de ser humano predeterminado. Porque el ser humano es único. Y también inexplicable. Inefable. Irreductible.

            Para cualquier lector con un poco de sensibilidad lo que verdaderamente cuenta es el genial Lorca, poeta y dramaturgo; lo demás, poco importa. O cuenta bastante menos.

    Más sobre Lorca en este blog:

https://adanbreca.blogspot.com/2021/02/once-sonetos-del-amor-oscuro-el-17-de.html





            





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