Una compañera carga con el feretro del compañero caído. Una mujer carga con el féretro del esposo muerto. Se llama Luisa. Es guardia civil y acaba de perder a su marido. Lleva una chaqueta negra de punto, de viuda, el pelo recogido, la mano crispada se agarra a la enseña nacional y su hombro sostiene las cuatro tablas donde va el hombre muerto que la sostuvo en vida. La mano alentadora de otro compañero se posa sobre el hombro tembloroso de la viuda. Germán murió en acto de servicio, mientras perseguía a una narcolancha, intentando impedir que la droga y el dinero sucio campen a sus anchas por los pueblos de España, arruinando más vidas. En el mismo momento murió también otro compañero, Jerónimo. Parece ser que "los ladrones disponen de más medios que los civiles". Desde el asesinato de otros guardias civiles embestidos por una narcolancha en Barbate, se venía denunciando la escasez de medios humanos y materiales para luchar contra el narco, que se ha hecho fuerte en estas aguas, y que cuenta con el apoyo de todos los que se están enriqueciendo en la zona, gracias a la droga. ¿Quiénes son esos todos? Pero el ministro del ramo está a otros asuntos. Y el dinero se pierde en otros menesteres. No hay que poner ejemplos. Los telediarios abundan en ellos. Para Ministro del Interior ni siquiera el trabajo de los miembros de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado entraña ningún riesgo ni peligro. Reiteradamente ha negado pagar pluses por este concepto. Marlaska, que tuvo una trayectoria valiente y decidida en sus años como juez, se convirtió, nada más ser nombrado ministro, en el perro faldero de su amo, y señor de la Moncloa, que es el que, al final, decide a quienes regalar dinerillos para obtener votos y a quienes no dar ni un duro. Naturalmente, el sr. Marlaska no hizo acto de presencia ni en el velatorio ni en el entierro. Sorprende la cobardía de los que se muestran tan valientes en foros afines y ante micrófonos fáciles.
Una mujer llora a su marido, al padre de sus dos hijos y a su compañero muerto. ¿Le interesa al feminismo de manifas y pancartas este tipo de mujeres valientes, trabajadoras, veladoras de la seguridad de todos? ¿Le interesan estas mujeres coraje que, a pesar del dolor y de las lágrimas y de la rabia, cargan con la vida, cargan con la muerte, cargan con el mañana, ajenas al desprecio de algunos políticos? Esta foto habla más de la fuerza, de la independencia, de la entereza de muchas mujeres que tantos discursos fáciles de feministas a sueldo, en escenarios de moqueta y megafonía impecable, con un montón de aplaudidores y aplaudidoras a los cuatro lados del estrado y del atril.
Una mujer, llorosa e inconsolable, carga con el féretro, mientras las voces rotas de otros muchos compañeros y amigos cantan La muerte no es el final, de Cesáreo Gabaráin:
Cuando la pena nos alcanza
por un compañero caído.
Cuando el adiós dolorido
busca en la fe su esperanza...
No hay comentarios:
Publicar un comentario