La
biografía poco ortodoxa o netamente inmoral de un artista, ¿debería influirnos
a la hora de disfrutar de su obra? No debería, pues si una obra es bella o nos
ilumina o nos eleva, esto tendría que bastar para el espectador o el lector.
Las obras anónimas tienen el encanto de la no autoría. La biografía del autor
nos es totalmente desconocida y podemos leer o ver la obra sin los prejuicios
que nos puede provocar su autor. Es verdad que si ‘censurásemos’ las obras de
literatura o de arte que han sido escritas por ‘inmorales’, nos quedaríamos sin
belleza y sin obras maestras en las bibliotecas o en los museos, en las
catedrales y en las calles. Y por otra
parte, la moralidad, o la inmoralidad, está muy ligada a una época o a unas
circunstancias concretas. Lo que hoy resulta heroico, mañana aparece como
mezquino. Hace unos días la editorial Gallimard decidía no volver a publicar la
obra de Celine, porque éste fue colaboracionista durante la segunda guerra
mundial y pro nazi. Para mí tengo que no se trata de un asunto moral o inmoral,
sino de un asunto político. Y lo políticamente correcto no está llevando a una
nueva inquisición, pero también a hacer sublimes tonterías. Giotto era un
usurero despiadado, pero ahí están sus frescos de San Francisco en Asís. Sartre
justificaba todos los excesos del comunismo y se paseaba tranquilamente por la
Plaza Roja mientras en los Gulags millones de personas morían de hambre y de
frío. Picasso era un depredador sexual. Y Neruda abandonó a su hija de dos años
porque estaba enferma. Nos puede gustar o no la biografía de un creador.
Podemos incluso censurar su conducta, pero de ahí a privarnos de su obra
simplemente por sus ideas ‘incorrectas’ en un momento determinado, o por su
falta de moralidad y escrúpulos, es otra cosa y bien distinta.martes, 6 de marzo de 2018
Obras maestras y autores inmorales
La
biografía poco ortodoxa o netamente inmoral de un artista, ¿debería influirnos
a la hora de disfrutar de su obra? No debería, pues si una obra es bella o nos
ilumina o nos eleva, esto tendría que bastar para el espectador o el lector.
Las obras anónimas tienen el encanto de la no autoría. La biografía del autor
nos es totalmente desconocida y podemos leer o ver la obra sin los prejuicios
que nos puede provocar su autor. Es verdad que si ‘censurásemos’ las obras de
literatura o de arte que han sido escritas por ‘inmorales’, nos quedaríamos sin
belleza y sin obras maestras en las bibliotecas o en los museos, en las
catedrales y en las calles. Y por otra
parte, la moralidad, o la inmoralidad, está muy ligada a una época o a unas
circunstancias concretas. Lo que hoy resulta heroico, mañana aparece como
mezquino. Hace unos días la editorial Gallimard decidía no volver a publicar la
obra de Celine, porque éste fue colaboracionista durante la segunda guerra
mundial y pro nazi. Para mí tengo que no se trata de un asunto moral o inmoral,
sino de un asunto político. Y lo políticamente correcto no está llevando a una
nueva inquisición, pero también a hacer sublimes tonterías. Giotto era un
usurero despiadado, pero ahí están sus frescos de San Francisco en Asís. Sartre
justificaba todos los excesos del comunismo y se paseaba tranquilamente por la
Plaza Roja mientras en los Gulags millones de personas morían de hambre y de
frío. Picasso era un depredador sexual. Y Neruda abandonó a su hija de dos años
porque estaba enferma. Nos puede gustar o no la biografía de un creador.
Podemos incluso censurar su conducta, pero de ahí a privarnos de su obra
simplemente por sus ideas ‘incorrectas’ en un momento determinado, o por su
falta de moralidad y escrúpulos, es otra cosa y bien distinta.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
A destacar
Pilar Cuesta: el discurso de una Chief Happiness Officer
En la oficina pasamos muchas horas. Hay un mínimo que es y debería ser exigible: el compañerismo. Esa actitud que está hecha de co...
Lo más visto:
-
Una invitación especial de 50 cumpleaños. De un tiempo a acá, se ha puesto muy de moda la celebración de los 50 años o, como canta Tontx...
-
Italia es un país donde las noticias religiosas aún tienen cabida en el día a día informativo, más allá de la muerte de un Papa y la ele...
-
Encuentro Anual de los Ex Alumnos del Colegio San José ("Los italianos"). Desde el aparcamiento de coches (antes, cancha de teni...
-
Los españolitos medios, que acababan de comprar su primer televisor a finales de los años sesenta, se sintieron consternados ...
-
Una imagen desoladora de esta nación nuestra, con cielos humeantes y campos ardiendo en medio de temperaturas achicharrantes. No es nada nue...
-
El escritor castellano José Jiménez Lozano y el profesor inglés C. Stuart Park hubieran querido viajar juntos a Oxford con parada en Port...
-
Un accidente en Medina del Campo La tarde anterior Mario había acudido a bendecir la bodega de un amigo, en las cercanías de Madrid. Reg...
-
Es una pintura sencilla, sin artificio, casi naif. Sobre el encalado de una celda o capilla, un monje dibujó, con carboncillo n...
-
Marguerite Yourcenar decía que se llega virgen a todas las experiencias importantes de la vida. Y así es. La primera vez es la prim...
-
En la oficina pasamos muchas horas. Hay un mínimo que es y debería ser exigible: el compañerismo. Esa actitud que está hecha de co...
No hay comentarios:
Publicar un comentario